Cada uno de los 15 cuadrados es de 15 x 15 cm. Son de un material plástico llamado Sintra sobre los que 'disparé' pintura a lo Jackson Pollock ® sin ser Jackson Pollock.
Como todo lo que hago no tiene mucha reflexión previa, siendo más bien sólo un momento de juego sin muchas complicaciones. Tenía una pila de piezas parecidas, a las que llamo arte de oportunidad — ¿Por qué esa combinación de colores o ese tamaño?, ¿Cual es la intención?, se pregunta cabezón el crítico y responde el autor: Porque era lo que tenía a mano, puedo llevármelo a la casa con comodidad y no ocupa mucho espacio en el apartamento. ¿Intención?, ¿Ah? —, y decidí hacer este arreglo, a Ainoa le gusto y se convirtió así en una de mis dos coleccionistas.
Más que una obra de arte lo que hago lo veo como jugar, hacer juguetes que uso una sóla vez. Solo faltaría que los destruya y serían como un mandala. Ya se encargará el futuro.
Me imagino a uno de mis antepasados en la cueva de Altamira, con gripe, y bebiendo algo probablemente horrible, cuando un estornudo imprevisto sobre su mano que tenía colocada sobre una piedra, dejando en ella su huella. Curioso y fascinado ante esa impresión decidió repetir la experiencia con otras substancias sobre las paredes y techos de la cueva. La práctica se volvió viral— la de la gripe y la de imprimir — y lo demás es historia.
Lo mio es como una gripe en IKEA, sopotocientos mil años después. Y con Internet.
Me encantaría que comentaras esta obra.
ResponderEliminarCada uno de los 15 cuadrados es de 15 x 15 cm. Son de un material plástico llamado Sintra sobre los que 'disparé' pintura a lo Jackson Pollock ® sin ser Jackson Pollock.
ResponderEliminarComo todo lo que hago no tiene mucha reflexión previa, siendo más bien sólo un momento de juego sin muchas complicaciones. Tenía una pila de piezas parecidas, a las que llamo arte de oportunidad — ¿Por qué esa combinación de colores o ese tamaño?, ¿Cual es la intención?, se pregunta cabezón el crítico y responde el autor: Porque era lo que tenía a mano, puedo llevármelo a la casa con comodidad y no ocupa mucho espacio en el apartamento. ¿Intención?, ¿Ah? —, y decidí hacer este arreglo, a Ainoa le gusto y se convirtió así en una de mis dos coleccionistas.
Más que una obra de arte lo que hago lo veo como jugar, hacer juguetes que uso una sóla vez. Solo faltaría que los destruya y serían como un mandala. Ya se encargará el futuro.
Me imagino a uno de mis antepasados en la cueva de Altamira, con gripe, y bebiendo algo probablemente horrible, cuando un estornudo imprevisto sobre su mano que tenía colocada sobre una piedra, dejando en ella su huella. Curioso y fascinado ante esa impresión decidió repetir la experiencia con otras substancias sobre las paredes y techos de la cueva. La práctica se volvió viral— la de la gripe y la de imprimir — y lo demás es historia.
Lo mio es como una gripe en IKEA, sopotocientos mil años después. Y con Internet.
Iñaki